lunes, 3 de abril de 2017

Crema de cacahuete: gasolina para la bici ;)

En lo que redactamos la siguiente parte de nuestro periplo islandés, hacemos un pequeño inciso para presentaros una nueva sección del blog: Nuestras pócimas (podéis verlo en una de las pestañitas de la barra superior).

Ahí incluiremos algunas de nuestras recetas y remedios caseros que nos gusta llevarnos con nosotros a los viajes. Siempre nos llevamos alguna pomada o crema casera, hecha con plantas; también solemos llevar para los primeros días galletas, barritas o cremas de untar para los desayunos o vicios varios. Poco a poco vamos a ir compartiendo estas "pócimas" con vosotros.

La encargada de estrenar esta sección es la crema de cacahuete casera, receta fácil a más no poder.


Cuando se viaja con la bici o se está haciendo un trekking, es muy importante desayunar bien. Un desayuno calórico te da energía a tope para emprender la jornada. Nosotros además viajamos con un pequeño "handicap": Iratxe es alérgica a los lácteos. Esto hace que no podamos comprar bollería, muchas cremas de untar ni muchos tipos de galletas.Por eso, nuestros desayunos consisten en galletas tipo maría o digestive (que no tengan lácteos) y crema o mantequilla de cacahuete. Calorías a cascoporro.

Además, la crema de cacahuete se puede encontrar prácticamente en todo el mundo y galletas también. Y si no hay galletas pues pan.


Pero no hay nada como las cosas caseras, por eso, antes de partir preparamos una buena cantidad de esta crema en casa. Facilísima de hacer y nos ahorramos por unos días el aceite de palma, grasas varias y azúcar a saco, que es lo que llevan las comerciales. La metemos en un tarro de plástico y así tenemos los desayunos de por lo menos 5-7 días asegurados. Es un bulto, pero merece la pena.


¿Qué necesitamos?


Utensilios:
  • trituradora o picadora (de estos vasos con cuchillas que tienen las batidoras). También sirve una batidora normal, aunque costará un poco más.
  • bote de plástico para guardarla
  • cuchara
Ingredientes:
  • 300 g. de cacahuetes tostados sin sal
  • 1 cucharadita de miel

¿Cómo se hace?

1.- Quitamos la piel a los cacahuetes si la tienen y los ponemos en el vaso de la batidora o del procesador de alimentos.


2.- Batimos a máxima potencia. En un principio se harán migas y parecerá que no va a pasar de ahí. Pero seguid batiendo, poco a poco irá cogiendo consistencia de crema muy espesa. Seguid batiendo hasta lograr la consistencia deseada de crema.

 

3.- En este punto añadimos una cucharadita de miel y batimos un poco más.

4.-Pasamos a un bote de plástico y conservamos en la nevera hasta el momento de viajar.

Información extra

  • si sois más de chocolate, a la hora de añadir la miel podéis echar también una cucharadita de cacao en polvo.
  • esta mantequilla se puede hacer con otro tipo de frutos secos. ¿Qué tal probar con avellanas, almendras, anacardos, pistachos,...? El que más os guste!
  • si os gusta más la versión "crunchy", o sea, con tropezones, añadir unos pocos cacahuetes más cuando la crema ya esté casi y batir un poco.
  • es posible que cuando vayais a comer crema del bote, veais que tiene una capa de aceite encima. Es la propia grasa de los cacahuetes, que se queda en la superficie al reposar la crema. Simplemente tenéis que remover bien antes de usarla y listo.

Y con esto os aseguramos que vais a tener energía para rodas muchos kilómetros con la bici o patear todo lo pateable ;) Por cierto, receta y fotos gentileza del blog de recetas sin lácteos de Iratxe: Ni Blanco Ni en Botella. Para que le echéis un ojo.

Esperamos que os guste la nueva "sección" del blog.

¡Hasta la próxima!

sábado, 18 de marzo de 2017

Islandia en bici, 2ª parte: de sur a noreste por la Ring Road

Estamos de vuelta con la 2ª parte de nuestro viaje a Islandia (aquí la 1ª). ¡¡Anda que no nos ha costado!! Pero no es fácil sacar tiempo cuando se compagina un trabajo con horarios horrorosos, estudios y otro blog. Y claro, en estas que nos plantamos en verano, tocó hacer otro viaje con la bici 1 mes...¡y sucedió lo peor!

A todos los viajes nos llevamos un cuaderno en el que vamos escribiendo un diario personal, pero en el que también apuntamos datos interesantes o útiles: distancia, sitios por los que hemos pasado, servicios, problemas o dificultades, gastos,... Pues bien, como el cuaderno que llevamos a Islandia era muy gordo y teníamos la mitad libre, decidimos llevarlo este año con nosotros. Así, tendríamos en un solo cuaderno 2 viajes.

¡¡Cagada!! Tuvimos la mala suerte de dejarnos la bolsa con el cuaderno y todos los mapas en el tren que nos llevaba de vuelta a casa...todos los datos de 2 años perdidos!!!!! Hemos intentado por todos los medios recuperarlo, pero Renfe y su pésimo servicio de objetos perdidos han hecho que lo perdamos para siempre :( snif, snif!

Así que las próximas entradas serán más breves, con menos datos, ya que toca tirar de memoria y mapas.


Después del trekking de Landmannalaugar, tuvimos que volver en autobús a Selfoss, donde esperaban el resto (o la mayoría) de nuestras cosas. Lo más importante, que hubieran podido arreglar la bici de Aitor! Como llegamos tarde por la noche, cenamos a las 12 de la noche siendo aún de día, y a la mañana siguiente Aitor iría a por la bici mientras Iratxe organizaba todo el "chiringuito". Sin duda éramos los más gitanos del camping. Hubo suerte y la bici estaba arreglada además por buen precio, así que pudimos seguir con nuestra aventura, esta vez pedaleando.

Selfoss - Skógafoss (unos 90km)


Los primeros kilómetros fueron un deja vù, pues en los últimos días habíamos pasado por ahí tanto en bici como en autobús unas 4 veces. Pero contentos, porque por fin íbamos a salir de ese bucle.

Ya empezamos a probar lo que la climatología nos tenía preparado para todo el viaje. Vamos, un frío de cojones, lluvia, viento y pocas ganas de parar a hacer fotos... Menos mal que una sopita caliente siempre viene bien ;) ¡¡Y más si es con vistas!!


Después de comer seguimos de camino a Skógafoss. Por el camino vimos una especie de centro de interpretación de la erupción del volcán de nombre impronunciable que colapsó el tráfico aéreo hace unos años. Pero estaba cerrado, así que nos conformamos con leer los paneles informativos, flipar con las fotos de cómo quedó la zona y hacer una sesión de fotos chorras usando como fondo una gran foto del volcán en plena erupción (esas quedan para la intimidad ;P).

Cuando llegamos a Skógafoss 24 horas después de haberlo dejado, pusimos la tienda y aprovechamos a dar una vuelta en plan turistilla. Hay que decir que lo que hay en Skógafoss no es un camping en sí, sino más bien una zona de acampada. No está delimitado, los baños son los mismos que utilizan los turistas, no hay duchas,... Y está mal que lo digamos, pero es muy fácil no pagar, ya que la caseta donde se paga abre en momentos muy concretos y tampoco hay nadie que controle. Así que...ya sabéis lo que hicimos, ¿no? Eso sí, en el fondo somos buena gente y como vimos que en los baños había una hucha para dejar la voluntad por usarlos, echamos alguna monedilla.

Esta es la zona de acampada vista desde lo alto de la cascada

Skógafoss - Kirkjubæjarklaustur (unos 100km)


Dejamos atrás Skógafoss, contentos de ir un poco más allá por fin. Eso sí, el tiempo tampoco acompañaba mucho, así que intentamos ir rapidillo para entrar en calor. 

La siguiente parada fue Vík (o Vík I Myrdal). Es el pueblo más meridional de Islandia y aunque apenas tiene 300 habitantes es un pueblo importante, ya que es el más grande en varios kilómetros a la redonda y un punto estratégico donde poder hacer compras o si se necesita algo. En esta zona se encuentra una de las colonias de frailecillos más importante del país, pero tiene que acompañar el tiempo para poder observarlos. Iratxe ha estado 2 veces allí y aún no lo ha conseguido. 

Cuando llegamos tuvimos que refugiarnos en un supermercado a ver si entrábamos un poco en calor, porque llovía y hacía un viento que era horroroso. Una pena que estuviera todo el entorno con niebla, ya que aquí se encuentra una playa de arena negra impresionante y una de las imágenes que más se suelen ver de Islandia: 

http://view.stern.de/de/rubriken/natur/natur-meer-strand-langzeitbelichtung-island-kueste-fels-standard-2861077.html?s=103015
Seguimos nuestro camino después de haber entrado en calor, pero aquello parecía Mordor. Una fina pero persistente lluvia nos acompañaba, pero lo peor de todo era que las nubes estaban muy bajas y todas las montañas de alrededor estaban totalmente cubiertas. Así que veíamos la carretera y un poco los campos de alrededor y poco más. Pasamos por una zona conocida como Mýrdalssandur, que es una especie de arenal o de zona de depósito del glaciar Mýrdal, que está justo al lado. Aquí la carretera va un poco más hacia el interior y se adentra en una zona llamada Eldhraun, que es un campo de lava (¡uno de tantos!). Pero aunque ya no había tanta niebla, el paisaje era más bien "plano":


Por lo menos aquí ya no llovía y la verdad es que es una carretera por la que se rueda muy bien y apenas nos cruzamos con ningún coche. En una área de descanso que había aprovechamos a comer, pero aquí la única crítica que tenemos hacia Islandia: hay muchas áreas de descanso, mesas y demás que están muy bien...¡¡pero todas abiertas!! En ninguna hay nada con lo que resguardarte de la lluvia o del infernal viento, y teniendo en cuenta el clima de la isla no estaría de más... Justo ahí nos sacamos una de las fotos (o LA foto) que mejor resume nuestro viaje.


Cual forajidos del oeste, pero tapados hasta las cejas, que cualquiera dejaba las orejas o la nariz al aire.

Por fin llegamos al pueblo impronunciable (e imposible de escribir sin hacer un copia-pega): Kirkjubæjarklaustur. Como muchas de las palabras islandesas, es la mezcla de varias palabras: iglesia, granja y convento. Con esto os hacéis una idea de las dimensiones del pueblo, ¿no? 4 casas. Pero es el único pueblo entre Vík y Höfn en el que hay tienda, banco, correos o gasolinera. Y lo que nos interesaba a nosotros: un camping.

Llegamos y montamos la tienda bajo el diluvio universal, pero por suerte, en los campings islandeses hay una sala con calefacción y cocina para que esté la gente, lo cual se agradece muchísimo!


Kirkjubæjarklaustur - un muro de piedra en Hof (unos 90km)


Por la noche siguió lloviendo, así que a la mañana nos despertamos con todo empapado. Recoger la tienda y todo mojado es un coñazo, porque además cuando lo saques por la noche va a seguir igual. Así que tuvimos que buscarnos la vida para intentar quitar por lo menos parte de la humedad que tenía. Atención al despliegue de medios:

No sé si os habéis fijado dónde está colgada la tienda...

Algo menos mojado todo, seguimos nuestro camino por la Ring Road, rumbo a Mordor o así. En esta zona hay varias cascadas y un campo de lava que se formó por las múltiples erupciones del volcán Laki. Pero las condiciones que teníamos no invitaban mucho a desviarnos del camino ni a hacer turismo.


Y así era la carretera en nuestro camino hacia Skaftafell. ¡¡Y esta es la carretera principal!! Ya véis que el arcén, que más hacia la capital había, aquí ya brilla por su ausencia. Pero bueno, ya véis también el tráfico... Este cacho se puede hacer un poco pesado, os lo podéis imaginar en vista del panorama: una carretera recta, sin nada alrededor. Al fondo se ven unas montañas y es allí a donde hay que llegar, pero parece que nunca llegan por más que pedalees. 

Pero antes de llegar se pasa por una zona llamada Skeidarsandur, que es una especie de arenal muy extenso, de hecho el más grande del mundo. Estas zonas recogen los sedimentos que son transportados por los ríos que vienen de los glaciares y se inundan con mucha facilidad.. Esta parte de la carretera fue la última que se construyó y no fue hasta 1974. ¡Hasta entonces era imposible dar la vuelta entera a la isla!


Por fin llegamos a Skaftafell, que es la parte sur del Parque Nacional de Vatnajökull. Se encuentra a los pies de este inmenso glaciar, el más grande de Islandia. Se pueden hacer muchas rutas de senderismo y rutas por el glaciar. Hay un centro de visitantes donde te dan toda la información y planos de la zona. También hay un camping.

Nosotros la verdad que llegamos a una hora muy mala, sobre las 4 de la tarde. Para hacer una ruta andando era ya muy tarde, pero para quedarnos a pasar la noche allí era muy pronto y llevábamos pocos kilómetros. Tampoco queríamos perder un día, ya que queríamos guardarnos días de sobra por si acaso para cuando nos tocara atravesar el interior de Islandia. Así que nos quedamos sin visitar el parque, sólo un rato en el centro de interpretación para aprovechar a entrar en calor.

Pero Iratxe sí que hizo un par de rutas la otra vez que estuvo y merece la pena. Sobre todo una ruta que te lleva a la cascada de Svartifoss, flanqueada por negras columnas de basalto, de forma hexagonal, que le dan un aspecto de órgano. Ir y volver a la cascada es hora y media, pero se puede seguir por un sendero y llegar a un mirador sobre el glaciar.


Seguimos con idea de adelantar varios kilómetros más, pero la verdad es que el tiempo era cada vez peor. Hacía frío, a ratos chispeaba y lo peor era que el viento que hacía era muy fuerte. Además, en lo que luchábamos contra el viento en contra tuvimos un pequeño susto con un camión, que nos pasó muy muy cerca y mantener el equilibrio fue toda una hazaña.

Al final, en vista de que la carretera seguía y se iba a adentrar en una zona en la que no había ni un pueblo y era todo totalmente llano, sin opción de resguardarnos, optamos por parar en un micro pueblo llamado Hof. Lo llamamos pueblo por no decir 4 casas (tal cual) y nada más, ni un solo servicio ni nada. Hay unas cabañas para alquilar y para de contar. Vimos un muro de piedra cerca de la pared que nos iba a servir para protegernos del viento y allí que montamos la tienda.


Ya veis que tuvimos que poner un plástico a modo de avance para poder tener un espacio extra donde cocinar y que nos protegiera un poco más. Mira si dábamos pena, que paró al lado nuestro una caravana a pasar la noche y se acercaron a ver si estábamos bien o necesitábamos algo. Y las casas que se ven al fondo...¡¡eso era todo el pueblo!!


Hof - Höfn (unos 115km)


Amanecimos junto a nuestro murete con otro precioso día con clima islandés. Entre la brumilla, el chispeo y el frío recogimos todo y salimos con ganas de pedalear para entrar en calor. 

Por el camino teníamos esperándonos Jökulsárlón, una laguna glaciar llena de icebergs a la deriva de un color azul y blanco espectacular. Estos icebergs se desprenden del glaciar y van viajando hacia el océano, pero pueden llegar a pasar 5 años en esta laguna. La laguna tiene apenas unos 80 años, ya que antes el glaciar llegaba hasta la carretera. Pero en los últimos años está retrocediendo unos 200-300 metros al año. Para que luego venga Trump y diga que no hay cambio climático...

Yendo por la carretera hay un momento en el que te puedes acercar y ver la laguna desde la parte este. Es la mejor opción de verlo con poca gente, ya que este no es el punto turístico.

Siguiendo por la carretera se cruza un puente y ahí ya viene señalizado y aparte te das cuenta porque de repente hay un montón de coches, autobuses,...


En este punto es una pasada la de gente que hay. Es una zona no demasiado grande, pero que está llena de turistas. Hay un pequeño edificio que hace las veces de cafetería, baños públicos y tienda y para de contar. Luego ya están los autobuses anfibios que te dan un paseo por la laguna, las compañías de paseos en zodiac,...

Aprovechamos a entrar en calor en la cafetería (en la que, lo confesamos, tomamos más café, sopa y pan de lo que habíamos pagado), sacar unas cuantas fotos de rigor y seguimos, ya que el día no invitaba a estar mucho rato quieto en la calle...

Aquí se han rodado muchas pelis, incluso una de James Bond!!

De aquí ya sólo es seguir por la Ring Road hasta la ciudad de Höfn. Son bastantes kilómetros a lo largo de los cuales vais a encontrar más bien poca cosa, tirando a nada. Algunas pocas casas dispersas, poco tráfico y, de vez en cuando, puede que os salgan a hacer compañía algunas ovejas islandesas. Siempre de tres en tres, por cierto.


Höfn - Hamar (unos 95 km)




Höfn es una ciudad, dentro de los estándares islandeses, que no llega a 2000 habitantes. Pero después de tantos kilómetros sin ver nada, esto parece una metrópoli. La palabra Höfn significa puerto y aquí podéis encontrar casi todo tipo de servicios. El camping está bastante bien, de hecho estaba lleno de ciclistas!! Nos preguntamos dónde se metían durante el día, porque por la carretera nos cruzamos a 2 en los dos días anteriores... ¿Sería que todo el mundo estaba haciendo la vuelta al revés, gozando del viento de culo?

Por la mañana nos pasamos por el punto de información turística y logramos un mapa llamado "Cycling Iceland 2015". Es un mapa que se puede descargar en PDF en internet y viene toda la información interesante para viajar en bici: dónde comprar comida, dónde hay campings u otro tipo de alojamiento, dónde se pueden arreglar las bicis y otra información curiosa denominada "repair enthusiast". Eso significa gente amante de la bici que, aunque no tenga un taller o no se dedique a ello, te puede echar una mano con los problemas mecánicos de tu bici. Aprovechamos a acudir a donde uno de esos "entusiastas", ya que ambas bicis tenían algún problemilla y la verdad es que era un chico joven super majo y eficiente que nos cobró algo simbólico.

Después de recados varios, seguimos nuestro camino. Avisar de que para salir de la ciudad hay que pasar un túnel de casi kilómetro y medio, pero por suerte no hay apenas tráfico en esa zona. ¡¡Y por fin hacía un tiempo medio decente!!


Ya se empieza a ir en dirección norte y se nota que esta zona de la isla ya no es tan turística, porque hay muy poco tráfico y la carretera ya tiene otro aspecto:


Eso sí, el viento nos perseguía sin remedio. Todo el día fuimos muy pegados a la costa, por los acantilados y las vistas la verdad es que eran estupendas. Además ya empiezan a aparecer los fiordos, lo cual quiere decir que para llegar a un punto que lo ves enfrente a tiro de japo, tienes que dar una vuelta del copón de no sé cuántos kilómetros hacia el interior y otros tantos otra vez hacia la costa.

Y en un0 de esos fiordos (uno pequeñito) descubrimos que toda la información que aparece en ese mapa no está necesariamente actualizada... Habíamos visto que en un pueblo (por llamarlo de alguna manera) llamado Hamar había camping y allí era donde queríamos dormir. Cuando por fin llegamos, luchando contra el viento, allí no había nada más que un par de edificios y granjas. En una de ellas había opción de alquilar unas cabañitas, pero nada más. Preguntamos por el camping y nos dijeron que hace ya años que no existe :(

Ya era tarde para llegar hasta Djúpivogur, donde sí que hay camping y más servicios, así que decidimos buscarnos la vida para acampar. Al preguntarle al granjero si había opción de conseguir agua potable, su respuesta fue: todo el agua en Islandia es potable y muy buena. Por lo menos conseguimos que nos dejara acampar detrás de su granja, junto a un puente y un río espectacular, montañas de fondo, cascadas... ¡idílico! Si no fuera por la niebla y el frío que hacía! ;)


Hamar - Sandfellsskógur (unos 76 km) pasando por el puerto de Öxi


Nos despertamos con el magnífico clima de los últimos días, cogimos agua del río (para no ofender a los lugareños) y seguimos nuestro camino. Por fin íbamos a empezar a ir hacia el oeste, ¿tendríamos el viento entonces a favor? Jajajaja, qué gracia!

Pasamos por Djúpivogur, un pueblo pequeñito en el extremo de un fiordo (Berufjördur), en el que vimos algo de movimiento de gente, ya que de aquí sale el barco que va para Papey, una isla en la que se pueden observar frailecillos. En este pueblo hay zona de acampada, a la que no pudimos llegar el día anterior, y además tiene unos cuantos servicios básicos: supermercado, correos, banco y hasta piscina!!
Nuestro camino seguía hacia el interior del fiordo, que son nada más y nada menos que 21km!! Todavía sigue siendo la carretera principal, la Ring Road y no sabemos si justo estaban en obras o es que en este cacho se quedaron sin ganas, pero al loro de cómo era la carretera:


En este punto hay dos opciones para seguir el camino: seguir rodeando fiordos y dando una vuelta bastante grande hasta llegar a Egilsstadir o coger un "atajo" por la carretera 939 (parcelaria mejor dicho).

Escogimos la segunda opción, que implica cruzar el puerto de Öxi. ¡¡Tela!! Sólo tiene 539 metros de altura, pero la carretera es como la que veis en la foto y las cuestas del principio son impresionantes. Es más, Iratxe no era capaz ni de subirlas andando empujando la bicicleta porque se iba para atrás.


En la foto no se aprecia bien la pendiente, pero era una pasada!!

Además pudimos comprobar una teoría que habíamos escuchado en un camping y es que en Islandia, subir 100 metros en altura es como subir 300 metros en cualquier otro sitio. Y de verdad que es así. En la parte alta del puerto había una niebla cerrada, nieve en algunos puntos, un frío del copón...¡y ovejas!


Nos las prometíamos felices para bajar, después de todo lo que habíamos subido la bajada sería coser y cantar. ¡Ejem! En Islandia las cosas no van así. La bajada fue muuuuuuy progresiva, muy poco a poco, aunque casi mejor con la carretera de gravilla que era. Después de bastantes kilómetros, la carretera vuelve a tener asfalto y pasa a llamarse otra vez Ring Road o N1 (en la zona de los fiordos desaparece).

Por aquí apenas hay tráfico, se nota que ya en el norte hay menos gente y poco turismo. La idea nuestra era haber llegado hasta Egilsstadir, que es una ciudad grande para los estándares islandeses. Pero el esfuerzo del puerto pasó factura e Iratxe empezó a sufrir una pájara y aún faltaban unos 20 km o más hasta la ciudad. Parecen pocos, pero agotados y con el viento en contra, pueden hacerse muy largos, creédnos. Empezamos a buscar algún sitio para acampar por los alrededores de la carretera, pero nunca aparecen cuando los necesitas. Por suerte encontramos unas cabañas turísticas que también tenían zona de acampada, así que nos quedamos allí. Además muy, muy barato.

-----------------------------------------

Aquí lo dejamos de momento, a punto de tomar rumbo hacia el oeste, ya por el norte de Islandia. En la 3ª parte toca los días en los que lo pasamos mal, pero al mismo tiempo disfrutamos mucho. Esta vez, prometido, no va a pasar tanto tiempo hasta que volvamos a publicar...¡¡o eso esperamos!! ;)

¡Hasta la próxima!

viernes, 17 de junio de 2016

Islandia en bici y a pie, 1ª parte: toma de contacto y Landmannalaugar

Después de tanto tiempo, por fin llegó el momento de cumplir un sueño: recorrer Islandia en bici. Y esto tuvo lugar finalmente en julio de 2015. Fue una experiencia dura y maravillosa a partes iguales. Pero si disfrutáis como enanos viajando en bici y os gusta la naturaleza y los paisajes extremos, tenéis que ir a Islandia sí o sí.

Os contamos nuestra aventura, dividida en 3 capítulos, para que no se haga muy pesada ;)

Un poco de culturilla general



Islandia es una isla situada en medio del Océano Atlántico, muy cerca del círculo polar ártico. Su tamaño es aproximadamente 5 veces el de Euskal Herria y su población es como la de Araba. Además, la gente sólo vive en las zonas de costa, la gran mayoría en la capital, y el interior se encuentra deshabitado. Sólo durante los meses de verano se pueden encontrar algunos asentamientos en la parte central o las Highlands.

Se encuentra en la dorsal mesoatlántica, entre las placas Eusoasiática y la Norteamericana, lo que provoca que tenga una muy elevada actividad volcánica. De hecho, hace pocos años se hizo archiconocida la isla cuando un volcán de nombre impronunciable para la mayoría de los mortales causó el caos circulatorio aéreo. Curiosamente, a partir de ese año empezó a despuntar el turismo en el país.

Pero como tampoco os queremos aburrir con mucho dato sobre Islandia, si queréis saber más podéis mirar en Wikipedia. Lo que nos interesa para poder recorrerla en bici es su clima y su geografía. 

Islandia no es tan fría como se pudiera pensar, ya que raramente baja de -5ºC, pero los veranos son cortos y templados. Las máximas en verano no suelen pasar de los 15ºC. Pero si hay algo que caracteriza el clima de este país es el viento. Un viento que sopla muy fuerte y que si te pilla de culo la gozas, pero como te pille de frente puede hacerte sufrir y mucho. Nosotros, por desgracia, no conocimos lo que es tener el viento a favor... :(

Geográficamente, Islandia consiste en una gran meseta central llamada las Highlands, que es prácticamente desierta y muy similar a lo que debe de ser la superficie de la Luna o de Marte. Alrededor está la costa, que es muy llana y fácil de recorrer. 

Para que flipéis un poco, deciros que en Islandia sólo hay una carretera principal, la N1 o Ring Road, que rodea la isla. El resto son sólo carreteritas secundarias (o caminos de cabras) y las pistas que cruzan las Highlands, que sólo se abren 2-3 meses al año (dependiendo de la nieve) y que únicamente se puede circular por ellas en todoterreno, unos autobuses especiales o, si estáis muy locos como nosotros, en bici. Para que os hagáis una ligera idea, las siguientes fotos son de la N1, es decir, la carretera principal.

No saben lo que son los arcenes en este país

lunes, 2 de mayo de 2016

Básicos (no tan obvios) para viajar en bici

* Versión en euskera aquí / Euskarazko bertsioa hemen

A la hora de preparar un viaje en bici, surgen muchas dudas sobre qué es lo que hay que llevar. Hayamos o no viajado antes en bici, todos sabemos cuáles son los "elementos" más obvios e imprescindibles que vamos a necesitar: una bici (evidentemente), alforjas o carro para llevar el equipaje, saco de dormir y tienda de campaña (a no ser que pensemos dormir en pensiones, albergues o demás).

Pero hay otra serie de materiales o cosas que, según nuestra experiencia, son necesarios para viajar de esta forma y que pueden no parecernos tan evidentes cuando estamos tan tranquilamente en casa. Pero os aseguramos que son de gran ayuda o que los vais a echar en falta en caso de no llevarlos con vosotros.

Papel higiénico


 Puede que os resulte chocante, sobre todo si no habéis viajado mucho en plan "aventurero". Pero incluso aunque tengáis pensado dormir todos los días en algún camping, hay muchos en los que no hay papel higiénico. Y no sólo campings cutres. Hay algunos que estando bastante bien no incluyen el papel higiénico entre sus servicios. Y claro, es una sorpresa un tanto desagradable ;)

Si ya tenéis mucho callo en viajes mochileros o bicicleteros, pues esto ya lo sabréis. Pero si sois relativamente "novatos", este pequeño detalle se os va a pasar por alto. Y creédnos, ¡¡lo vais a necesitar!!

 Resultado de imagen de papel higienico

Bridas

 

Las típicas bridas de plástico os van a sacar de más de un apuro. Si se os rompe algún enganche de las alforjas, o de la parrilla, o el cierre de alguna alforja,... Si estáis en medio de la nada, o no tenéis opción (ni dinero!!) de arreglar estos pequeños contratiempos, las bridas os pueden salvar el viaje.

 Resultado de imagen de bridas de plastico

Nosotros hemos llegado a usarlas para enganchar la alforja a la parrilla y hasta para atar la parrilla delantera a la bici despues de que se rompiera el sistema de enganche. Así que ya veis si son importantes!! Y esto es lo típico que estando en casa no te acuerdas, pero si se te rompe algo durante el viaje lo vas a echar en falta.

Papel y boli

 

Esto, más que salvaros el viaje, os lo va a amenizar y os va a facilitar posteriores aventuras.


Es muy útil tener una libreta en la que ir apuntando los gastos, los kilómetros,... Y, sobre todo, ideas, cosas que echemos en falta, mejoras que se nos vayan ocurriendo para otros viajes, problemas que hayamos tenido o cosas que nos hayan sido de ayuda. Esto nos ayudará mucho la próxim vez que queramos planear un viaje en bici.

También es entretenido y un detalle bonito escribir un pequeño diario sobre lo que se ha hecho y visto ese día.


Pulpos

 

Los pulpos resultan también súper útiles. Nos sirven para poder llevar cosas fuera de las alforas, para sujetar bultos extra o para enganchar carga extra que podamos llevar. 


Nosotros además los usamos para hacer un avance y protección para la lluvia en la tienda, enganchando un plástico con 4 pulpos y tensándolos para que quede tapando parte de la tienda y sobresaliendo. Este "apaño" nos resultó especialmente útil en Islandia, donde nos llovió muchísimos días.

Pinzas para la ropa

 

Las pinzas para la ropa no sirven única y exclusivamente para tender la ropa. Sí, para ese mismo uso vienen muy bien también. Pero son súper útiles para cerrar paquetes de comida, para sujetar la puerta de la tienda o el avance,... 

Resultado de imagen de pinzas ropa


Lona de plástico  

 

Antes hemos mencionado algo de un avance para la lluvia...  Bien, pues la hicimos con un plástico de este tipo
 


Puede que os parezca un poco incordio o bulto innecesario, pero de verdad que es algo que resulta muy útil. Sirve para poner debajo de la tienda en caso de que acampéis en una zona llena de arena. O si ha llovido (o está lloviendo) y está todo el suelo mojado, poner este plástico debajo de la tienda la protegerá. Así evitáis que se moje por debajo y, sobre todo, que la humedad pase y se os acabe mojando el saco y todo lo que tengáis dentro.

Pero si hay un uso que le hemos dado nosotros ha sido el de usarlo para hacer un avance. Si os pillan varios días de lluvia y vuestra tienda tiene poco espacio fuera, podéis hacer una especie de avance con un plástico y unas pinzas y pulpos. De esa manera, protegéis vuestras cosas y ganáis un espacio extra para poder cocinar o lo que sea.


Aquí veis cómo lo hicimos...¡y le sacamos chispas!


Claro que hay muchas más cosas necesarias o imprescindibles, pero son más obvias o es más fácil que se nos ocurran. Las que os hemos puesto aquí son algunas cosas que es más probable que no se os ocurran estando en casa o si nunca habéis viajado con la bici.

Esperamos que os haya servido de ayuda.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 13 de mayo de 2015

Toscana

* Versión en euskera / Euskarazko bertsioa: Toscana bizikletaz

Uno de los viajes que hizo Iratxe antes de que se formara este "equipo" que tenemos hoy en día. Sólo 12 días, pero que dieron para mucho, sobre todo para querer seguir viajando así. Aquí os dejamos su experiencia:

La Toscana

 

La región de la Toscana, en Italia, es muy famosa y turística. Es muy típico recorrerla en coche o en moto, pero, ¿por qué no en bici? La bici te permite admirar los paisajes por los que discurres y percibir la belleza del lugar mucho mejor que si pasas en cualquier vehículo a motor. Vas más despacio, lo que te da la opción de percatarte de más detalles y además, en cierto modo, con la bici "eres" parte de ese paisaje.


A pesar de ir en septiembre, hacía mucho calor. Pero lo bueno es que aunque seguía habiendo mucho turismo (¿cuándo no lo hay en Italia?), ya no es lo mismo que en pleno verano.

Eso sí, pequé un poco de pardilla y novata, ya que no sé por qué me había hecho a la idea de que sería todo bastante llano...¡y qué va! Es una zona llena de colinas y todas las carreteras secundarias pasan por medio de los pueblos que, claro está, están en lo alto de una colina. Así que todos los días fueron una constante de subidas y bajadas. Pero bueno, cualquier esfuerzo se ve altamente recompensado con la maravilla de pueblos que se conocen, los paisajes que te rodean y la gastronomía italiana. 

¡Menudas pintas!

lunes, 23 de marzo de 2015

Australia, Tasmania y Nueva Zelanda

* Podéis ver la versión en eukera / Eusakarazko bertsioa: EH-X-pedizioak

El viaje más largo de los que ha hecho Aitor...¡y el más lejano! 7 meses explorando la otra punta del mundo, en bici y también a pie haciendo algún que otro trekking. Os dejamos aquí lo que fue su experiencia.

Australia:



Australia, Terra Australis, un trozo de tierra que está al otro lado de este planeta, y que quizás por esa distancia que nos separa, sea un mundo tan diferente del nuestro… Colosal, inmenso! Para entender mejor la inmensidad de ese cuarto continente, hay que tener presente que es del tamaño de Europa Occidental; en su lado centro-norte, por ejemplo, se encuentra el Territorio del Norte, un casi-estado que abarca el espacio de tres veces la Península Ibérica, y que sin embargo está en su mayoría deshabitado, con una población no superior a la de Gasteiz.

Casi el 90% de esa mega isla es un desierto; dato importante a la hora de entender esa parte del mundo y a las gentes que la habitan. Todo el extremo del continente lo constituye una franja de vegetación no muy profunda, de unos 70 km, mucho más verde que el abrasado interior. La zona norte de esa franja tiene un clima subtropical, con temperaturas de entre 40 y 45 ºC, y una humedad ambiental que casi permite nadar según se camina; para hacernos una idea de las condiciones de humedad, la sensación de frescor y limpieza después de una ducha finaliza antes incluso de haber cogido la toalla para secarnos.